Actualidad de la fracturación hidráulica en México

Actualidad de la fracturación hidráulica en México

La fracturación hidráulica es una práctica generalizada en México. Desde CartoCrítica, celebramos la declaración del Presidente Andrés Manuel López Obrador: no habrá más fracking en México. Conminamos a que se tomen las acciones legales correspondientes para que esta demanda social sea satisfecha. ¿De qué tamaño es el reto?

En México, la fracturación hidráulica comenzó a utilizarse el 26 de enero de 1996, en el pozo Jacinto-5, en Tabasco; antes de que terminara ese año, ya se habían fracturado otros 11 pozos adicionales, en Veracruz, Tamaulipas y Nuevo León, que sumaban un total de 16 fracturaciones. Desde entonces y hasta principios del 2016 (corte de la información recibida de CNH, 2018), uno de cada cuatro pozos petroleros en el país (24.3%) ha sido fracturado hidráulicamente en algún momento de su vida productiva, es decir que un total de 7,879 pozos de los 32,464 existentes han sido fracturados (CNH, 2018). Pero la intensidad en el uso de la técnica cambia en cada región, ya que un mismo pozo puede ser fracturado múltiples veces en su vida productiva. La fracturación hidráulica normalmente ocurre al inicio, en la etapa de preparación (“terminación”) del pozo, pero también puede ocurrir meses o años después de haber iniciado su producción, como parte de “reparaciones mayores” cuando la productividad de un pozo disminuye. De modo que en los 7,879 pozos fracturados se han realizado 36,159 fracturaciones. Esto da una media nacional de 4.6 fracturaciones por cada pozo que haya utilizado esta técnica.

Hasta inicios del 2016, el pozo Cougar-11 en Coahuila es el pozo individual que acumulaba el mayor número de fracturas en el país, con un total de 104 fracturamientos realizados en apenas en un lapso de 24 días a finales del 2014. Le siguen los pozos Presidente Alemán-1336, San Andrés-5044 y Furbero-1559, los tres en Veracruz, con 93, 85 y 70 fracturaciones en cada pozo.

La intensidad en el uso del fracking puede cambiar radicalmente de un pozo a otro, según la geología del yacimiento así como la dirección del pozo. A grandes rasgos, podemos hablar de tres tipos de dirección: los pozos verticales, los pozos horizontales, y los pozos direccionales o desviados (en diagonal, sinusoidal, etc.). Cada pozo busca entrar en contacto con el yacimiento de la manera más eficiente para la extracción del hidrocarburo.  

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En los pozos horizontales, lo que se busca es maximizar la longitud o área de contacto entre el pozo y el yacimiento, permitiendo así un mayor número de fracturaciones. En todos los casos, la fracturación que se practica es la misma, solo cambia el número de fracturaciones posibles.

A nivel nacional, la distribución de pozos fracturados y eventos de fracturación ocurre de la siguiente manera:

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Según el número total de fracturaciones, sobresale Tamaulipas y Veracruz, con más de 10 mil en cada caso, aunque de igual manera resalta el estado de Coahuila, donde la relación entre el número de fracturas por pozo es la más alta a nivel nacional, con una media de 19.2 fracturaciones por pozo. Al analizar la media de fracturaciones por pozo según su direccionalidad, es importante notar que hay grandes diferencias: los pozos verticales tienen una media nacional de 3.5 fracturaciones por pozo, mientras que los pozos horizontales tienen una media nacional de 12.8.

Casi dos terceras partes (57%) de las fracturaciones en México, han ocurrido en el rango de los 2,000 a 3,000 metros de profundidad; sin embargo, pozos con profundidades totales menores a mil metros también han sido fracturados: el pozo HUAHUITL-1 en Veracruz, apenas alcanza los 109 metros de profundidad y se fracturó en febrero de 2016. O el pozo MIQUETLA-23, en Veracruz, con 669 m de profundidad fracturado en mayo de 2010; de igual manera el pozo AGUA FRIA-2831, en Puebla, con solo 822 m de profundidad fue fracturado en 23 ocasiones en junio de 2009.

A cualquier profundidad el uso de la fracturación hidráulica conlleva daños irreversibles al ambiente, sin embargo, cuanto más superficial sea esta, más probabilidades tiene de afectar con mayor celeridad y magnitud a los principales acuíferos utilizados para la extracción de agua y su aprovechamiento humano. Por lo mismo, resulta alarmante que en Puebla se tengan 83 fracturaciones en el rango de menos de 1,000 m de profundidad.

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Cumplir la promesa de López Obrador de no más fracking, no significa necesariamente el abandono inmediato de estos pozos, significa que estos podrían seguir extrayendo hidrocarburos hasta que su producción decline, pero sin volver a utilizar la fracturación hidráulica.

En materia de contratos y asignaciones vigentes para la exploración y extracción de hidrocarburos no convencionales existen 26 bloques ya adjudicados, 25 son asignaciones a Pemex y solo uno es un contrato compartido entre Pemex y un particular. El contrato (CNH-M5-MIQUETLA/2018) fue otorgado bajo la modalidad de licencia firmado en noviembre de 2018 por CNH, PEMEX Exploración y Producción y la empresa Operadora de Campos DWF, S.A. de C.V., para la exploración y extracción de hidrocarburos convencionales no convencionales entre los estados de Veracruz y Puebla, abarca una superficie de 140.88 km2. En tanto que las 25 asignaciones a Pemex Exploración y Producción para no convencionales abarcan una superficie de 9,161.96.30 km2 en seis entidades del país. Adicionalmente, existen 183 bloques con potencial para ser licitados y adjudicados en un futuro, identificados por el Plan Quinquenal de Hidrocarburos actualizado a noviembre de 2018, con una superficie total de 53,072.33 km2.

El caso de Pemex y sus asignaciones de no convencionales resulta más alarmante aún cuando vemos el Presupuesto de Egresos de la Federación para el 2019, en este se detalla una asignación presupuestal de 6 mil 603.96 millones de pesos destinados a la exploración y extracción de hidrocarburos no convencionales directamente en lutitas en las provincias de Sabinas, Burro Picachos, Burgos, Tampico-Misantla, Veracruz y Chihuahua ($ 3,350,952,330.00 pesos), así como en el Proyecto Aceite Terciario del Golfo en Veracruz y Puebla ($ 3,253,007,366.00 pesos). Incluso, el presupuesto finalmente aprobado para la exploración de no convencionales en lutitas aumentó en un 51% con respecto del proyecto de PEF originalmente presentado.

Para que el Presidente pueda cumplir su promesa anti-fracking urge que establezca el mecanismo legal para su prohibición, ya sea mediante un decreto del ejecutivo o una restricción legislativa. Mientras tanto, bien podría el ejecutivo comenzar por:

  • Mediante la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), decretar la terminación anticipada total o parcial de las 25 asignaciones de Pemex y el contrato de Miquetla por motivos ambientales (como ya ha ocurrido con otros contratos precisamente para garantizar la protección ambiental) o bien modificar los contratos existentes para excluir a los no convencionales de su plan de trabajo.
  • Mediante la Agencia de Seguridad Energía y Ambiente (ASEA), negar la autorización a cualquier Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) presentada que involucre la fracturación hidráulica.
  • Mediante la Secretaría de Energía (SENER), decretar como zonas de salvaguarda para protección ambiental la totalidad de las áreas con recursos no convencionales.
  • Mediante la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), revocar los lineamientos emitidos para la autorización del uso de agua para la fracturación hidráulica.
  • Mediante Pemex, no ejercer y devolver el presupuesto asignado en el PEF para la exploración y extracción de hidrocarburos mediante la fracturación hidráulica.
  • Enviar al Congreso una inciativa de ley o modificación, para la prohibición de la fractura hidráulica en México.

 

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Fuentes de información:

Comisión Nacional de Hidrocarburos. 2018. Solicitud de información pública 1800100028018.

Comisión Nacional de Hidrocarburos. 2018a. Centro Nacional de Información de Hidrocarburos.

Rodriguez, R.S. & Soeder, D.J. 2015. “Evolving water management practices in shale oil & gas development” en Journal of Unconventional Oil and Gas Resources. Volumen 10, junio de 2015, páginas 18-24. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.juogr.2015.03.002

 

Listado de asignaciones a Pemex de bloques no convencionales:

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Este artículo se publicó el 24 de enero de 2019 en la página de Cartocrítica. Ver artículo original.

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