Pedro Dzidz, a través de la fotografía mantiene vivas a las comunidades mayas

Fotobiografía

El legado de esta cultura milenaria está en riesgo, por eso decidió crear una fototeca que resiste al olvido.

Texto: Abraham Bote
Fotos: Varios autores

A través de la fotografía, Pedro Alonso Dzidz Tuz, joven egresado de la carrera en Antropología Social, resiste y lucha en contra del olvido de la historia oficial, que pretende borrar el legado maya de Tuzik, Quintana Roo.

Desde hace un año ayudó a la creación de la primera fototeca de la comunidad, espacio que alberga un acervo de más de 100 fotografías físicas y algunas digitales que sirven como testigos del pasado, presente y futuro del poblado maya. Todo esto dentro de una casa maya ancestral.

El fotógrafo explica que el proyecto, que tiene como fin documentar y difundir la memoria histórica de Tuzik a través del material audiovisual, surgió desde que estudiaba la carrera, cuando viajó a Chiapas para una práctica de campo, e ingresó a la fototeca Na Bolom, en San Cristóbal de las Casas, donde observó imágenes de mayas lacandones.

“Imaginé y pensé que me gustaría hacer esto en mi comunidad”, dijo. Esta idea se concreta con su proyecto de tesis.

Gracias a una convocatoria del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), pudo consolidar esta fototeca. La dependencia le ayudó a construir la casa maya, que alberga las fotografías. 

Las imágenes han sido rescatadas de antropólogos, investigadores que documentaron la comunidad a través de los años, desde 1936 hasta 1994, así como de maestros que llegaron a dar clases en la población maya. 

También en sus andanzas antropológicas, encontró fotografías en bibliotecas.  

Las fotos son de espacios, retratos de personas, incluso de algunas que no han identificado. Con ellas las personas de la comunidad pueden reflexionar sobre el paso del tiempo, ver aspectos de su lugar de origen que no conocían, ver lugares que han cambiado o ya no existen. 

Ver fotos de su comunidad, de donde es originario, en tiempos donde no había nacido, fue algo sorprendente.

“Podemos ver como ha ido cambiando el paisaje, la vestimenta, hacer una lectura histórica”.   

Las fotografías, testimonios del pasado

Pero, ¿cómo recuerdas a un ser querido que nunca conociste y de quien no existen evidencias fotográficas que comprueben su pasar por este plano existencial?, se pregunta.

Pedro Alonso, de niño siempre escuchó historias de su bisabuelo militar, Raymundo Dzidz, pero no había visto alguna fotografía de él. Nunca se dejaba tomar y las pocas que había se destruyeron con el paso de los años. 

En el 2018, por casualidad, visitó el Museo de la Guerra de Castas, ubicado en Tihosuco, Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo, donde encontró una fotografía de este familiar. Dicha foto ahora está exhibida en la fototeca de Tuzik.

Este sentimiento, de (re) encontrarse con una persona que creías perdida, es algo maravilloso, por lo que buscamos dejar a un lado el olvido a través de esta muestra  fotográfica. “Ver a tus antepasados, descubrir nuestras semejanzas, diferencias, es conocer igual de dónde vienes y sentirte orgulloso”, destaca.

También han retratado a personas de la comunidad, para que las nuevas generaciones las conozcan en otros años. “A veces carecemos de identidad y no sabemos de dónde venimos”; insiste.   

Lucha contra el olvido

Con la fototeca luchan contra el olvido y la poca importancia que se le da la historia de las comunidades mayas, sus habitantes, sus paisajes y entorno. Los abuelos y las abuelas mueren, no se transmite el conocimiento, la gente deja las comunidades. No quedan vestigios de su existencia.

Por eso, con las fotos se puede saber más de su legado y contrastarlos con los libros oficiales. Su formación académica y universitaria fue fundamental para la creación del proyecto, pues gracias a esta pudo viajar a otros lugares que le sirvieron para hacer realidad este sueño. 

“Mi formación me quitó las inseguridades, aprendí a gestionar el proyecto, sacarlo de mi cabeza e investigar a fondo”, afirma. 

Para Dzidz Tuz, con esta iniciativa también se lucha contra el autoritarismo -el adultocentrismo-, pues se trata de un proyecto impulsado por chamacos, jóvenes de la misma comunidad. Rebeldes del pueblo.

También han recopilado historias de vida, como la de Santiago Chab, un personaje no reconocido por la historia oficial que fue un maestro violinista de la Maya Paax, la música más longeva del Estado de Quintana Roo, considerada como patrimonio cultural inmaterial. 

La documentación de la memoria histórica de la comunidad aún no concluye, se planea mantener investigaciones constantes en el pueblo para conocer de la voz de los pobladores, la cultura, tradiciones e historia de la comunidad   


Esta fotobiografía realizada con el apoyo de la Unidad Global de Apoyo a la Democracia de la Heinrich-Böll-Stiftung Unión Europea forma parte del webdossier Juventudes y derechos humanos. Voces jóvenes en aumento y fue publicado originalmente aquí en inglés.