La Fundación Heinrich Böll, el Instituto de Estudios Avanzados de Sustentabilidad (IASS) en Potsdam, Amigos de la Tierra Alemania (BUND), y Le Monde Diplomatique publicaron la primera edición del "Soil Atlas: Facts and figures about earth, land and fields" con datos y cifras sobre la importancia y el estado de la tierra, el suelo y la agricultura en Alemania, Europa y el resto del mundo.
Aquí se puede bajar la versión inglés del "Soil Atlas: Facts and figures about earth, land and fields" de forma gratuita.
Estos dos estudios de Caso Argentina y México abordan los temas de las potencialidades y desafíos que implican los proyectos de explotación de hidrocarburos no convencionales para estos países, desde una perspectiva institucional, legal, económico y ambiental.
La “economía verde” es la nueva esperanza, supuestamente ofrece una respuesta a la mayor crisis ecológica.Al mismo tiempo, comienza a ganar terreno una nueva escuela de pensamiento económico que aborda la naturaleza y sus “servicios”. La naturaleza y los servicios de sus ecosistemas no sólo deben tener más visibilidad como elementos de la economía, sino que se les debe dar un valor monetario. La hipótesis de trabajo de los promotores de la nueva economía de la naturaleza es esta: el hecho de que todo lo que la naturaleza ofrece a los seres humanos es gratuito, es la razón por la que se sobreexplota y destruye. Debemos dar un valor a la naturaleza para protegerla -ese es el nuevo mantra.
El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático ha dado a conocer recientemente su V Reporte de Evaluación (AR5). Sus dos conclusiones fundamentales son –primero- que la situación es realmente grave, y –segundo- que la culpa es nuestra.
El cambio climático ya provoca pérdidas y daños, y ocasionará incluso más en el futuro. El impacto será mayor en quienes menos han contribuido a las causas y se han enriquecido menos por la extracción y uso de combustibles fósiles. En Alemania, la idea de compensar por la destrucción y pérdida surgió como elemento de un principio de responsabilidad ―del que destruye o contamina― sin embargo, posteriormente se tradujo como algo que en sí mismo se entiende como un principio: el que contamina paga.