La risa como acto para enfrentar la violencia en línea

La risa como acto para enfrentar la violencia en línea

Leos es una joven estudiante que enfrenta la difusión de sus imágenes íntimas sin consentimiento. Ella es de otra galaxia y la figura central de la nueva campaña La Clika, Libres en Línea, de las colectivas feministas Luchadoras y La Sandía Digital. Bajo los hashtags #EsVirtualEsReal, #NoEsTuCulpa y #JuntasSomosMásFuertes, las colectivas presentaron, junto con otras activistas, su nueva campaña contra la violencia a través de las tecnologías, el día 24 de enero en el Centro Cultural de España en la Ciudad de México. Y aunque es un tema difícil no faltaba la risa.

Entrando a la puerta gigante de la casa de estilo colonial, subiendo las escaleras hasta el cuarto piso la vista invita a mirar las luces que enredan el Zócalo. En las escaleras se encuentra ya a diferentes activistas feministas. Estrella Soria, de Nodo Común, quien está invitada al conversatorio de hoy, todavía está charlando en voz baja con una mujer. Eve Alcalá de las Luchadoras, responde a la pregunta cómo estás, con un "corriendo“ y se nota que está nerviosa y feliz al mismo tiempo. En pocos minutos van a presentar el proyecto en el cual trabajaban desde hace dos años las Luchadoras, quienes tienen una plataforma digital con contenidos feministas, junto con La Sandía Digital, un colectivo de mujeres que está especializado en video y animación. Esta noche es el estreno mundial de la nueva página web libresenlinea.mx, la cual sirve para nombrar la violencia en línea y abrir el debate alrededor de ella.

Esta noche Anaiz Zamora, periodista y parte de las Luchadoras, hace la moderación. Ella explica que la campaña está dirigida a las mujeres jóvenes, porque especialmente las jóvenes entre los 18 y los 25 años están enfrentándose a la violencia en línea. Además informa que la historia que se cuenta en otra galaxia está basada en experiencias reales. Después Zamora lleva al público al mundo de Leos, al cual ahora todxs pueden entrar vía la nueva página web. En la pantalla brillante se ve el cómic que cuenta la situación de Leos. En vivo, las activistas de los dos colectivos leen las conversaciones del cómic para el público. En la presentación de la primera parte, bajo el hashtag #EsVirtualEsReal, se cuenta cómo las imágenes íntimas de Leos han sido compartidas sin su consentimiento. Esta primera etapa es muy importante: nombrar la violencia en línea.

Lo que pasa a Leos es también la primer violencia que se explica en el artículo "La violencia de género en México y las tecnologías de la información“[1] (2016) de Estefanía Vela, quien era parte del colectivo (e)stereotipas y Erika Smith de la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC). Ahí comentan que por un lado las "víctimas van desde actrices hasta políticas, pasando por mujeres sin un perfil público“ y por el otro lado los "agresores han sido desde exparejas hasta personas desconocidas (aunque predominan los agresores que conocen personalmente a las víctimas)“ (p. 62). Pero aparte del caso Leos, el artículo muestra otras formas de violencia como amenazar a la víctima utilizando a las tecnologías de la información, difamarla o acecharla utilizando las tecnologías.

En el estreno de la campaña La Clika invitaron a Estrella Soria (Hacks de Vida) para charlar con Eve Alcalá (Luchadoras) sobre el mensaje atrás del hashtag #EsVirtualEsReal: "Reconocer que la violencia en línea es real, tiene afectaciones y consecuencias reales en la seguridad, emociones y salud de quienes la enfrentan." Soria explica que no son las máquinas las que nos lastiman, sino las personas detrás de ellas. Además Alcalá y Soria están de acuerdo, que violencia (de cualquier espacio) tiene que ver con el cuerpo. Soria da el ejemplo del acto de sonreír si vemos o leemos algo que nos alegre en nuestro dispositivo. Igual reacciona el cuerpo a amenazas y odio: nos da miedo, rabia. Esto también se siente por todo el cuerpo.

Después el hashtag #NoEsTuCulpa. La historia de Leos muestra la dificultad de encontrar ayuda por parte de las plataformas (como Facebook), de la policía o de otras instituciones, por ejemplo la academia. Algo que Alejandra De Castillo describió en 2017 en su artículo "Asesinadas más de una vez". Ella muestra en diferentes casos que sigue después del primer acto de violencia concreta de un agresor: hay infinitamente más variaciones de violencias que siguen. Un caso es el de Karla Saldaña. De Castillo escribe: "cuando murió en el choque de Reforma, a bordo del BMW de Carlos Salomón Villuendas, quien atravesó la avenida a 185 kilómetros por hora y partió el auto a la mitad al estamparse contra un poste; a ella, la sociedad la acusó por salir de noche, sin avisarle a su esposo, por subir al auto de un desconocido, acompañada de otros hombres. Por andar de fiesta. Por ser de 'cascos ligeros'. Por puta, murió por puta, clamaron a coro en las redes sociales.“

Lulú, de las Luchadoras, habla con Cynthia Híjar, quien cuenta de su experiencia con autoridades, cuando pidió a la policiá sacar a hombres del vagón para mujeres en el metro y le respondieron con violencia. Su caso se conoce bajo el nombre LadyMetro. Pero más hablar de la violencia que sufrió, ella cuenta de su herramienta contra la tensión que refiere todas las activistas sienten, es decir, el humor. Ella contagia al público con su risa y dice que para ella lo más efectivo en contra de la violencia es tomarlo con humor; cuenta que si alguien la llama feminista solamente se ríe y pregunta ¿qué más soy? Una reacción que parece muy bonita pero que sí requiere mucha fuerza.

La última parte de la presentación muestra como Leos encuentra a otras que la apoyan: esa es La Clika. Congruente al último hashtag #JuntasSomosMásFuertes invitaron a tres activistas de diferentes colectivos para que, por un lado, se presenten a sí mismas, su activismo y sus conexiones dentro la red feminista y, por otro lado, para que también cuenten sus experiencias. Eloisa Diez (La Sandía Digital) conversa con Haydeé Quijano (SocialTIC y Ciberseguras), Lili Anaz (Laboratorio de interconectividades) y Darinka Lejarazu (Comando Colibri). Aunque  representen a sus colectivos, lo importante es, como dice Quijano, que La Clika no solamente son los grupos fijos, sino los recuerdos que tienes con otras y si alguien no tiene tiempo sabes que hay alguien más que si lo tiene. Lo importante es que todas saben que nunca están solas.

Después de este conversatorio Zamora invita a tomar un mezcal. Se siente que ya se va la tensión, que ya las activistas quieren celebrar el estreno de su nuevo proyecto. El público, más mujeres que hombres y de todas las edades, está impresionado por el trabajo que seguramente costó mucha fuerza, y quiere conectarse. Las mujeres felicitan a las creadoras y están agradecidas por la nueva herramienta para trabajar con jóvenes. Finalmente, las activistas pueden tomar su mezcal con la vista a las luces del Zócalo, sabiendo que se lo logró mucho, pero que el trabajo sigue.

 

[1] Se puede bajar libremente el libro “Internet en México. Derechos Humanos en el entorno digital“ de Derechos Digitales, el cual contiene el mencionado artículo aquí: https://www.derechosdigitales.org/wp-content/uploads/Internet-en-Mx-2016.pdf

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